DESPILFARRO PUBLICO-NINGUNA RESPONSABILIDAD GESTORES PÚBLICOS ¿HASTA CUANDO SEGUIRÁN QUEDANDO IMPUNES?



Diez ejemplos rocambolescos de despilfarro público

A continuación, pueden consultar una colección de diez gastos rocambolescos que demuestran que los contribuyentes españoles siguen sufriendo el manejo irresponsable de los fondos públicos.

1. Según la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua a Poblaciones (AGA), la Administración Pública gasta 50 millones de euros al año en comprar agua embotellada para reuniones, entrevistas, encuentros o seminarios.

2. El ex presidente de Extremadura Fernández Vara cargó a la Sanidad extremeña jamones y bebidas alcohólicas. Las facturas que ahora salen a la luz también incluyen la compra de una decena de carteras de piel a razón de 2.500 euros. La polémica se une a la de las oficinas con spa y jacuzzi de la institución pública extremeña FEVAL. Según una auditoría, este ente no ha justificado gastos por valor de hasta 600.000 euros.

3. El Congreso de los Diputados subvenciona el vino, el cava o el vermouth. La polémica generada sobre el gin-tonic de la Cafetería del Parlamento no ha evitado que otras bebidas sigan despachándose a precios artificialmente bajos, cortesía del contribuyente. Pueden conocer con más detalles el menú que disfrutan Sus Señorías haciendo click aquí.

4. El Gobierno de Rajoy aún no ha extinguido la sociedad pública creada en 1992 para celebrar el Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Así lo ha reconocido la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que en su día puso este ente público como ejemplo del despilfarro vigente en la administración paralela.


AVE, el paradigma del despilfarro público en España



El pasado martes se inauguró el último tramo de AVE operativo en España, la línea Barcelona-Girona-Figueres, tras años de obras. Al acto asistió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el Príncipe Felipe, el presidente de la Generalidad, Artur Mas, y la ministra de Fomento, Ana Pastor, entre otras autoridades. Más allá del tradicional victimismo de Artur Mas, que aprovechó la ocasión para exigir más inversión pública en Cataluña, los discursos oficiales lanzados durante el acto coincidieron en señalar las ventajas de invertir ingentes cantidades de dinero público en este tipo de infraestructuras.

El Príncipe de Asturias destacó la importancia de la red de alta velocidad como un elemento de vertebración territorial e impulso económico del país, que ha situado además a España como un "modelo a imitar" en todo el mundo. Rajoy, en clave política, señaló que el AVE permite anular distancias y "unir territorios", mientras que Ana Pastor afirmó que el AVE es un "motor de desarrollo económico" que ayuda a poner "los cimientos de la recuperación". De hecho, añadió que es un ejemplo de optimización de "los recursos públicos" y que, en ningún caso, supone la construcción de "obras faraónicas". ¿Qué hay de verdad y qué de mentira en este tipo de declaraciones?

Con el nuevo tramo Barcelona-Figueres (131 kilómetros), cuya construcción ha supuesto una inversión superior a los 3.700 millones de euros (sin incluir las obras de adecuación de las estaciones de Sants, Gerona y Figueras-Vilafant), la red nacional de alta velocidad cuenta ya con 3.000 kilómetros (Km). España se sitúa como el segundo país del mundo, por detrás de China, y el primero de Europa en kilómetros de alta velocidad en servicio. La inversión pública en alta velocidad hasta 2010 (excluyendo la línea Madrid-Sevilla) superó los 40.000 millones de euros.


Indra y el despilfarro del Gobierno. El Estado sigue jugando su propio Monopoly. ¿Qué pinta la SEPI en Indra?


Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) 

Consejo deAdministración


La reciente coincidencia de dos operaciones de colocación y venta de sendos paquetes de participación en Indra, me ha hecho reflexionar no tanto sobre el trasiego que ha vivido la acción estos días entre colocación de paquetes interesados y afloración de bajistas desesperados buscando papel, sino sobre la lectura implícita que veo detrás de esta operación.


La colocación de Indra se resume de la siguiente manera. De un lado, BFA procedió a la desinversión de toda la participación, que ascendía a un 20,14%. De otro lado, la contrapartida fue la SEPI a un precio de 10,194 euros por acción. Resultado de la operación, salen de las arcas públicas 337 millones de euros en una operación trilera pues los recibe una entidad nacionalizada como es BFA.

El Estado, al que se supone en un intenso proceso de desapalancamiento, últimamente le está dando por realizar algunas operaciones cuando menos llamativas. En las últimas semanas, a través de diversos entes públicos, hemos visto como Aena le compraba por algo más de 500 millones de euros el 90% que Abertis tenía en el aeropuerto de Luton, en el que eran socios.
Tal vez conviene recordar que Aena tiene una deuda de casi 13.000 millones de euros además de mantener un porcentaje intolerable de aeropuertos no rentables. Hace también un par de semanas se conocía que Defensa vendía su participación en Hispasat por 180 millones de euros si bien la Sepi, junto al Ministerio de Industria, seguirá manteniendo su participación conjunta que asciende a un 9,26%.